ÁMBITOS DEL
TUTOR
Para que los
tutores desarrollen su función, es necesario considerar que, además de la
atención al grupo a su cargo, es necesario elaborar un plan de acción que le
permitan actividades e instrumentos para conformar un expediente del grupo
atendido, conversar con los diferentes actores de la escuela, llevar a cabo el
seguimiento de los adolescentes a su cargo, considerar el trabajo que realizan
en las asignaturas y su vinculación con los proyectos y programas
institucionales para que una vez elaborado se de a conocer a los maestros,
personal de asistencia educativa y directivos escolares para precisar y
coordinar actividades en función de las necesidades tanto del grupo como de la
institución escolar.
¡A continuación,
se describen aspectos de la función de! tutor en los ámbitos señalados para la Orientación y Tutoría.
- El proceso de inserción de los
estudiantes en la dinámica de la escuela
El proceso de inserción se va a llevar a partir del impacto que genera sobre
los alumnos que ingresan a la educación bachillerato tecnológico, en su
desempeño académico, la transición de la primaria hacia este nivel, así como en
la dinámica de trabajo. De esta forma, la experiencia de tener un solo maestro
a tener varios representa una modificación notable en el encuentro con estilos
y criterios para trabajar, además de las dosis de información de un número
bastante mayor de asignaturas.
Los alumnos
requieren, además, tener claridad sobre las normas que regulan la organización
en la escuela y el aula, para establecer compromisos con formas de actuación y
participación que facilitarán su relación con los profesores, compañeros y
otros integrantes de la comunidad escolar. El conocimiento de estas normas da
sentido al uso de los espacios escolares y al aprovechamiento del tiempo
durante la jornada escolar.
Por otra parte,
las pautas para interactuar con los compañeros, los tiempos para transitar de
un tema a otro, la oportunidad para entregar tareas y trabajos plantean un reto
a la capacidad de adaptación de los alumnos y les demandan la inversión de
grandes dosis de energía, en detrimento de los aprendizajes académicos durante
los primeros meses de estancia en la escuela bachillerato tecnológico.
Para facilitar el
tránsito de los alumnos de nuevo ingreso, es conveniente que los docentes de
primer grado organicen, en la primera semana de trabajo, actividades que
favorezcan la integración a la dinámica de la escuela y al trabajo en aula, las
cuales podrían encaminarse a desarrollar estrategias de bienvenida que
faciliten este proceso de inserción, mediante el conocimiento de las personas
que forman parte de la comunidad escolar, de los servicios que se ofrecen y de
las pautas de organización de la escuela.
Algunas acciones
que pueden realizarse para favorecer el proceso de inducción de los alumnos son
las siguientes:
- Informar
sobre el apoyo que maestros, personal de apoyo, padres de familia y
autoridades de la escuela pueden brindar a los alumnos.
- Proponer
dinámicas de autoconocimiento y clarificación de expectativas, dudas e
inquietudes sobre la escuela bachillerato tecnológico.
- Realizar
dinámicas de presentación que promuevan el acercamiento y conocimiento
entre los alumnos y con el personal docente.
- Conversar
con el director, el tutor y el orientador educativo.
- Organizar reuniones con alumnos, padres de familia y
docentes con el fin de explicar las normas de funcionamiento del plantel
educativo, los aspectos fundamentales de la infraestructura, el
funcionamiento del plantel, sus instalaciones, los servicios que ofrece y
los sitios de esparcimiento.
- Organizar redes de investigación que identifiquen las
instituciones y I espacios localizados en el entorno de la comunidad que
brindan apoyo y atención a los adolescentes.
- Obtener información especifica
sobre las opciones de atención dirigidas a los adolescentes. (Organizan un
directorio de instituciones locales)
- Difundir la información recababa en forma verbal
e impresa.
Dado que este
tipo de actividades involucra a los docentes que trabajan en primer grado, es
conveniente destinar toda la jornada o una parte de la misma durante la primera
semana de clases, para que exista coordinación en su desarrollo. Los alumnos de
segundo y tercer grados también pueden participar con testimonios y
experiencias, elaborando carteles que brinden pistas útiles o juegos que
estimulen la solidaridad y la confianza con los de nuevo ingreso. También puede
abrirse un foro donde los alumnos de segundo y tercero expongan el reglamento
que rige las relaciones académicas y de convivencia de la escuela y se comente
sus ventajas para el bienestar colectivo.
Otra labor
fundamental del tutor será coordinar la elección de representantes de grupo
entre los alumnos para favorecer la participación democrática en la toma de
decisiones y la solicitud de información y presentación de peticiones a las
autoridades educativas, la exposición de dudas, inquietudes, temores y
propuestas de sus compañeros y su representación ante el colectivo de
profesores. Asimismo, recogerán las inquietudes y sugerencias de los alumnos
respecto a las reglas y normas para que, mediante el consenso de alumnos,
docentes y padres de familia, la normatividad se apegue a las necesidades
reales de la comunidad escolar.
2. Seguimiento del proceso académico de los alumnos
Otra de las
funciones del tutor de grupo consistirá en dar seguimiento al trabajo que los
alumnos desarrollan en las diversas asignaturas, a través de estrategias
individuales y colectivas que le permitan sondear e identificar,
permanentemente, asuntos que representan problemas en su aprendizaje. Con estas
actividades se buscará que los alumnos cuenten con un espacio para exponer sus
puntos de vista, reflexionar sobre su proceso de aprendizaje, identificar y
expresar qué se les dificulta o facilita de cada asignatura y proponer posibles
soluciones de carácter individual y colectivo a los problemas que surjan.
El tutor
deberá generar mecanismos que le permitan conocer y registrar información de
los alumnos, contar con una base sólida para identificar su situación en
diferentes momentos del ciclo escolar e implementar estrategias de apoyo e
intervención y, de este modo, dar un seguimiento al proceso académico del grupo
escolar.
A continuación,
se presentan algunas sugerencias de actividades acordes con este ámbito.
- Aplicar una autoevaluación sobre el rendimiento
personal en cada una de las asignaturas.
- Identificar ventajas y/o dificultades personales con
el trabajo en cada asignatura.
- Proponer formas de autoestudio y establecimiento de
metas que mejoren su desempeño académico.
- Evaluación de la dinámica del grupo y formulación de
propuestas de mejoramiento académico.
- Expresar y
analizar opiniones sobre el trabajo propuesto por los diferentes docentes.
- Comentar
sobre dificultades y ventajas en cada una de las asignaturas del
currículo.
- Puesta en común de las propuestas de cada equipo.
- Compartir
con el grupo propuestas de mejoramiento del proceso académico de beneficio
colectivo.
- Establecer
compromisos en forma personal y de grupo.
De este modo, el
trabajo colegiado entre el tutor y los docentes contribuirá a la identificación
de problemas académicos de una o varias asignaturas. Será labor del tutor de
cada grupo promover mecanismos de diálogo, comunicación y consenso con los
docentes para coadyuvar a la articulación de esfuerzos y a la creación de
estrategias alternativas para mejorar las características del trabajo escolar o
superar los problemas de aprendizaje y de convivencia.
Para tal efecto,
el tutor encabezará la organización de colectivos que tendrán como meta diseñar
y garantizar dispositivos para apoyar el trabajo de todos los alumnos y
prevenir la reprobación y la deserción. Es conveniente que analicen los
factores que favorecen u obstaculizan la comprensión de ciertos contenidos. Las
conclusiones y los acuerdos a los que lleguen constituirán un insumo para
definir nuevos temas de análisis y discusión con su grupo. Con ello se evitará
la fragmentación de la actividad educativa de la escuela. .
La comunicación
del tutor con los padres de familia es fundamental para que las acciones
acordadas en el apoyo a los alumnos tengan resonancia en el seno familiar. Por
otra parte, los padres de familia pueden proporcionar información importante
para el estudio en casa, sobre las condiciones que pueden ofrecer a sus hijos,
el tiempo que utilizan para estudiar, lo que les satisface o no de la escuela,
sus inquietudes y dudas. A su vez, el tutor mostrará a los padres su
disposición para aclarar cualquier situación sobre la actividad escolar de sus
hijos.
Cuando el
colectivo de maestros y el personal de asistencia educativa lo considere
adecuado, el tutor invitará a los padres de familia a participar en actividades
escolares como exposiciones, días abiertos, actividades recreativas, con las
que se fortalezca la comunicación y la confianza encaminada a favorecer el
desarrollo académico de los alumnos.
3.
La convivencia en el aula y en la escuela
Otro ámbito de
intervención de la
Orientación y Tutoría concierne a la convivencia diaria en el
salón de clase y en la escuela. La intervención oportuna del tutor en los
conflictos que surjan entre alumnos, entre éstos y algún profesor o personal de
la escuela debe orientarse a que los alumnos valoren la convivencia respetuosa
como una condición para aprender, y que relacionarse positivamente como parte
de un grupo académico les exige la capacidad para analizar su participación en
la convivencia diaria. Para el tutor plantea el reto de conocer y comprender
las inquietudes que dicha convivencia genera en los alumnos.
Este ambiente se
crea con el esfuerzo de maestros y alumnos y es el objetivo al que se encamina
la existencia de normas y acuerdos para garantizar el bienestar de toda la
comunidad educativa.
A continuación,
se presentan algunas actividades encaminadas hacia mejoramiento de la
convivencia escolar.
- Recordar y registrar algún conflicto ocurridos dentro
de la escuela y la postura personal ante el mismo.
- Observar diferentes situaciones de convivencia en la
escuela (patio, aulas, ceremonias, sanitarios, actividades recreativas) y
analizarlas.
- Realizar actividades exploratorias para identificar
situaciones de violencia en distintos grupos: entre hombres, entre
mujeres, entre hombres y mujeres, entre adultos y adolescentes, entre
autoridades y alumnos.
- Elaborar entrevistas para identificar la presencia de
situaciones de conflicto en los espacios seleccionados.
- Analizar aspectos de género, salud, diversidad y
legalidad implicados en la convivencia escolar.
- Debatir sobre los
valores relacionados con igualdad, tolerancia, solidaridad, participación
y reprocidad.
- Seleccionar los
problemas de convivencia que requieren mayor atención.
- Diseñar una
estrategia que contemple diversos procedimientos que pueden modificar y
mejorar la convivencia escolar.
- Diseñar planes de acción que contemplen formas de convivencia democráticas.
- Concretar
acciones: establecer compromisos.
La vinculación
del tutor con el orientador educativo deberá considerar la posibilidad de
solicitar el apoyo de alguna institución si se ha detectado la necesidad de
revisar alguna situación de la convivencia diaria en la que se requiere que los
alumnos cuenten con cierta base informativa para analizarla y proponer
soluciones.
ero también aun existen
algunas áreas en la cuales de manera particular Orientación y Tutoría podrán
abordar como prevención de adicciones, sexualidad y perspectiva de género,
conservación del ambiente y valores que deben tomarse en cuenta como facetas de
la convivencia escolar, que también constituyen contenidos transversales que se
estudian en varias asignaturas del currículum.
4. Orientación académica y para la vida
El tutor, en
coordinación con el orientador educativo, tendrá la responsabilidad de brindar
sugerencias a los alumnos sobre los diferentes caminos académicos y
profesionales que pueda conocer y ponderar como comienzo de la definición del
proyecto de vida. Si bien la coordinación entre estos dos actores es necesaria,
por el momento se abordará la función que en este terreno compete al tutor.
A través del
contacto del tutor con su grupo y de la información que ha recibido de otros
docentes, puede contribuir al proceso de autoconocimiento de los alumnos en lo
que respecta a sus potencialidades, aspiraciones y necesidades de formación en
el terreno académico. El tutor propiciará en los alumnos la reflexión sobre los
aspectos del trabajo escolar que les parecen más interesantes, aquellos que les
resultan difíciles y, sin embargo, atractivos, así como los que les demandan
mayores niveles de esfuerzo. De esta manera, los alumnos, podrán conformar una
idea más clara de sus disposiciones, aptitudes y preferencias hacia diversas
áreas de estudio y realizar balances periódicos sobre los cambios que
experimentan.
De este modo, la
definición del proyecto de vida podrá ser visualizada por los alumnos como un
conjunto de decisiones que ellos mismos tomarán sobre su futuro, a partir de
las acciones que realizan día a día, en torno a su formación académica, y de la
evaluación periódica que hacen de tales decisiones.
Para favorecer la
ubicación de escenarios y acciones futuras, el tutor, podrá impulsar acciones
como las siguientes:
- Identificar
las necesidades, potencialidades y aspiraciones personales. Reflexionar
sobre diversos aspectos del trabajo escolar que favorecen determinadas
capacidades.
- Explorar
opciones de escenarios profesionales, laborales y académicos que ofrece el
entorno.
- Solicitar
información a las instituciones que ofrecen la continuación de sus
estudios.
- Confrontar a los alumnos sobre la viabilidad de los
escenarios académicos que se proponen alcanzar.
- Conformar un directorio electrónico e impreso con
direcciones electrónicas e información sobre las instituciones que ofrecen
servicio educativo a los adolescentes.
- Hacer un balance sobre los
logros alcanzados. Precisar nuevas acciones.
